En el vasto tapiz de la gastronomía española, el queso ocupa un lugar privilegiado, con una diversidad de sabores y texturas que reflejan la riqueza cultural y la tradición culinaria del país. España es conocida por su amplia variedad de quesos, que van desde los suaves y cremosos hasta los intensos y aromáticos, cada uno con su propia historia y carácter distintivo.
En las colinas ondulantes y valles fértiles de España, se encuentran dos regiones queseras de renombre: Castilla y León, hogar del IGP Queso Castellano, y las escarpadas montañas de Asturias, donde se elabora el DOP Gamoneu. Pero antes de sumergirnos en los detalles de estas regiones queseras, déjenme llevarlos a un viaje por el fascinante mundo de los quesos españoles.
La Riqueza Quesera de España: Un Mosaico de Sabores
Con más de 100 variedades distintas de queso producidas en toda España, el país se destaca como uno de los principales productores de queso del mundo. Desde los suaves quesos de cabra de la región de Murcia hasta los robustos quesos de oveja de Castilla-La Mancha, España ofrece una amplia gama de opciones para satisfacer todos los gustos y preferencias.
Cada región de España tiene su propia tradición quesera, con técnicas de producción que se han transmitido de generación en generación. En el norte de España, las frescas brisas del Atlántico dan lugar a quesos de sabor intenso y complejo, mientras que en el sur, el clima cálido y seco favorece la producción de quesos más suaves y cremosos.
Las Montañas de Asturias: Cuna del DOP Gamonéu

En las escarpadas montañas de Asturias, el DOP Gamonéu se alza como una joya de la corona de la tradición quesera asturiana. El queso, elaborado en pequeñas aldeas a gran altitud, es conocido por su sabor robusto y su textura crujiente. Cada rueda de queso es un testamento a la resistencia y la determinación de los queseros locales, que han sabido aprovechar al máximo los recursos naturales de la región para crear un queso verdaderamente excepcional.
El origen del DOP Gamonéu se remonta a los concejos de Onís y Cangas de Onís, situados en el corazón de los Picos de Europa. Aquí, entre los picos nevados y los valles verdes, se encuentra el escenario perfecto para la producción de este queso único. La materia prima utilizada para elaborar el Gamonéu es la leche de vaca, de oveja o de cabra, o una mezcla de dos o tres de estas especies, lo que confiere al queso una riqueza de sabores y aromas.
Una de las características más distintivas del DOP Gamonéu es su proceso de ahumado. Se utiliza leña de especies autóctonas no resinosas para ahumar el queso, formando una corteza que dificulta la penetración del hongo Penicillium. Este proceso añade profundidad y complejidad al sabor del queso, con toques sutiles de humo que se complementan con el carácter único de la leche utilizada.
Después del ahumado, el queso se somete a un proceso de maduración en cuevas naturales durante al menos dos meses. Durante este tiempo, el queso se afina, pudiendo penetrar el Penicillium desde los bordes hacia el centro y desarrolla su sabor característico, con leves afloraciones verde-azuladas en los bordes y una pasta de consistencia dura o semidura que se desmenuza con facilidad.
La corteza es natural de color tostado, que puede adquirir otras tonalidades durante la maduración en cueva. En el interior, la pasta es de color blanco o blanco-amarillento, con un sabor mantecoso en boca, un punto ligeramente picante y toques de humo limpio y penetrante.
Para garantizar su autenticidad, todo auténtico queso Gamonéu lleva la contraetiqueta de la DOP numerada, que certifica su origen y calidad. Esta etiqueta garantiza que el queso ha sido elaborado siguiendo estrictos estándares de calidad y que ha sido sometido a un riguroso proceso de control desde la producción hasta la venta.
La Tradición del Queso en Castilla y León: La Historia de la IGP Queso Castellano

En las llanuras de Castilla y León, la IGP Queso Castellano se erige como un emblema de la rica tradición quesera de la región. El queso, elaborado con leche de oveja local, es conocido por su sabor suave y cremoso, con notas sutiles de nuez y hierba fresca. Cada rueda de queso cuenta una historia de dedicación y maestría artesanal, reflejando el carácter único de esta región histórica.
La IGP Queso Castellano se produce siguiendo estrictas normas de calidad que garantizan su autenticidad y excelencia. La leche utilizada proviene de ovejas de razas locales como la Churra y la Castellana, que pastan en los extensos pastizales de la región. El queso se elabora de forma artesanal, utilizando técnicas tradicionales que han sido perfeccionadas a lo largo de los siglos. El resultado es un queso de sabor suave y equilibrado, con una textura cremosa que se derrite en la boca.
La historia del queso en Castilla y León está bien documentada en el famoso documento escrito en lengua romance conocido como la Nodicia de Kesos, datado en el año 980. Este documento, escrito por el hermano Semero, despensero del Monasterio de los Santos Justos y Pastor de Rozuela en León, registra meticulosamente el consumo de queso en el monasterio, proporcionando valiosas pistas sobre la importancia del queso en la dieta y la economía de la región.
Durante siglos, el queso también ha sido utilizado como moneda de cambio en Castilla y León, como lo demuestran los documentos conservados en el Monasterio de San Zoilo en Carrión de los Condes, Palencia. Estos documentos muestran que los campesinos pagaban sus rentas con quesos, además de dinero y otros productos agrícolas, evidenciando la importancia económica del queso en la región.
El verdadero auge de la industria quesera en Castilla y León tuvo lugar entre 1880 y 1950, cuando las empresas comenzaron a producir quesos característicos y distintivos basados en los conocimientos tradicionales de los pastores locales. Durante este período de expansión, la región experimentó un crecimiento significativo en la producción de queso, aprovechando los recursos naturales y las habilidades artesanales de la población local.
Hoy en día, la tradición quesera de Castilla y León sigue siendo una parte integral de la identidad cultural de la región. La IGP Queso Castellano continúa siendo un símbolo de calidad y excelencia, honrando la rica historia y el legado de la industria quesera de la región.
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